Además, una pulsera indentificativa
en la pata de cada animal, se encargan de detectar de manera precoz
cualquier enfermedad, en función de sus movimientos.
La tecnología está a la orden del día en la granja
y se encarga de asegurar que la calidad de la leche y su sabor sean
los óptimos.

En esta misma línea y también para potenciar la
calidad de nuestros productos en la explotación se llevan
a cabo estrictas normas de control en todos los procesos, comenzando
por el cultivo de nuestras propias cosechas para la producción
de forrajes húmedos (maíz y cebada) y que son utilizados
como alimento, en su momento óptimo de desarrollo. En cuanto
a los forrajes que se compran a otras empresas, las exigencias
cualitativas son igualmente rigurosas. La alimentación del
ganado está completamente informatizada, con la selección
y el reparto automatizados. |